domingo, 13 de septiembre de 2009

El Quimérico Inquilino, de Roland Topor.



La editorial Valdemar continúa editando textos muy atractivos, como este libro de 1964 de Roland Topor, un autor que formó parte del Grupo Pánico junto a Fernando Arrabal y Alejandro Jodorowsky en el Paris de los 60´s. Este libro relata un viaje a la paranoia y la locura que fue llevado a la gran pantalla (por lo que parece con bastante acierto) por Roman Polanski.

Trelkoski, un oficinista que lleva una vida bastante normal, tiene un problema, y es que ha de buscar piso con urgencia. Encuentra uno, pero el arrendatario le pide demasidado dinero y , para colmo, la antigua propietaria esta en coma después de intentarse suicidar tirándose por el balcon. Al final la chica muere y él se decide a pagar el alquiler que le piden, pero los problemas empiezan la primera noche, cuando, en plena fiesta de inauguración, le llaman la atención por el ruido...

Parece mentira como en sólo 200 páginas Topor consigue crear una obra tan compacta: Trelkosky ira preocupándose cada vez más por todo en una espiral de paranoia en la que al final el lector no sabe muy bien si lo que el personaje ve es real, o son simplemente películas que se monta en su maltrecha cabeza.
Lleno de humor negro, pensamientos obscenamente humanos, y mucho surrealismo, algo que según avanza el libro toma más y más fuerza, la novela se lee muy rápido, gracias al ritmo in crescendo que lleva al pobre protagonista a la locura.

El autor juega con muchos temas y los expresa muy bien con una forma de escribir muy clara; vemos con toda nitidez (y como digo mucha sorna) lo peor del caracter humano, el egoismo, la endeblez de caracter, el vouyerismo... ya sea en el propio protagonista, un pusilánime, en sus amigos, la mayoria una panda de barulleros, o en sus vecinos, que son también "especiales".

El final es realmente deslumbrante, todo un circo de acontecimientos, algunos más esperados que otros, que me ha mantenido aferrado al libro con una media sonrisa viendo el paradero del bueno de Trelkosky.
Un consejo: a partir de las 10 de la noche, no molestéis a los vecinos. Por si acaso.

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